Juan Pablo Penilla Rodriguez comentó cómo piensan y cómo actúan es crucial para saber dibujar el futuro del sector legal. Los jóvenes abogados lo tienen claro: no quieren saber nada de pensiones y jubilación, perciben el dinero y el ahorro como un medio para vivir experiencias y dicen adiós al estereotipo tradicional del abogado que quiere formar un imperio.
Estas son las principales conclusiones que la Mutualidad de la Abogacía ha sacado en claro tras la celebración del primer Bootcamp, una reunión multidisciplinar con unos 50 jóvenes abogados de diferentes perfiles de 18 a 30 años. Su reto era responder a cómo puede ayudar la aseguradora a las nuevas generaciones de letrados con soluciones de ahorro e incorporar así las nuevas tendencias a la estrategia de negocio de la compañía. “Tienen mucha valentía para proponer las cosas sin miedo al error y al fracaso. La madurez frente al cambio de los abogados no es de otros colectivos”, afirma Fernando Ariza, subdirector general de la Mutualidad de la Abogacía.
El paradigma ha cambiado y lo que siempre ha sido normal ahora está dejando de serlo. La nueva generación de letrados concibe el dinero desde dos perspectivas. En primer lugar, tienen claro que es importante, pero para vivir experiencias. “Ya no existe ese abogado que quiere formar un imperio, si no que quiere vivir y tener un entorno confortable”, afirma Ariza.
Y no es casualidad. Los expertos ya estudian un fenómeno económico propio del siglo XXI: la “economía del nosotros” (disfrutar y tener experiencias), al contrario que ocurrió el pasado siglo con la llamada “economía del yo” (del poseer y tener). El concepto de ahorrar para la jubilación o para tener más bienes está diluyéndose. O, al menos, se encuentra lejos de las prioridades de los jóvenes para quienes ya no es importante poseer dinero, sino que prefieren gastarlo e invertirlo en cuidar a sus familiares, solventar sus problemas de salud, y que les permita vivir experiencias (viajes, cambios de trabajo o vivir en el extranjero). “Un joven te lo dice directamente, y esto es muy diferente a la generación anterior”, agrega Ariza.
Ahorrar sí (para experiencias) pero no me hables de jubilación
En segundo término, el ahorro para ellos es una necesidad, pero confiesan que no saben cómo hacerlo de forma ágil, moderna y rápida. No obstante, el gran mito que se cayó tras la celebración de este encuentro fue el de la jubilación. Fue una palabra que solo salió una vez en todas las presentaciones y de refilón. “No es un problema para ellos ahorrar para su futuro y su jubilación, atienden a problemas más inmediatos y no creen que se vayan a jubilar”, explica el subdirector de la Mutualidad.
Si algo les preocupa el tema de las pensiones y la jubilación, según explica Patricia Moraleda, coordinadora de la Cátedra Fundación Mutualidad Abogacía, es la baja prestación que van a recibir sus padres que están a punto de jubilarse y la precaria situación de dependencia en la que pueden encontrarse.
Cada cinco años repensarán si quieren seguir en la profesión
Su recorrido laboral también lo afrontan de forma muy diferente a la tradicional. No piensan en tener un trabajo para toda la vida sino que confiesan que cada cinco años repensarán si van a continuar con la misma profesión (ni siquiera hablan de cambiar de especialidad) y para ello quieren estar formados. Así lo cuenta Moraleda, quien asegura que “les preocupa mucho el cambio de trabajo y quieren tener ahorros para poder hacerlo, porque tienen claro que muchas profesiones van a desaparecer y otras nuevas van a nacer, y lo normal será reciclarse y destinar una etapa de su vida a pensar qué quieren hacer”.
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